Decapitadx: Un bordado de Santa Bárbara.

No fueron solamente decapitados los santos.  Éste bordado de Santa Bárbara es un homenaje a todos los que somos decapitados por ser quienes somos en cualquier momento de nuestra vida ordinaria… Los sistemas políticos, religiosos y de creencias sociales nos cortan la cabeza cada vez que nos silencian. Nos juzgan y abusan sin dejarnos ser en libertad. 

Historia:

A Bárbara la decapitó su propio padre por orden del emperador al declararse cristiana y no querer casarse. Pero antes de eso, su padre la mantuvo encerrada en una torre hasta encontrarle un hombre con quien casarla, cual hembra de otra especie animal cuyo dueño le busca macho para aparearla y dar crías. Encerrada también evitaría que se expresara en el mundo  y parecer así un cómplice de las ideas de su hija.

La inspiración para hacer este bordado me llegó tras ver un corto sobre la artista valenciana Susana Guerrero, de cuya obra me enamoré. Sus palabras y estilo de arte resonaron en el fondo de mi ser.

«Altar de Sta Bárbara», Wilhelm Kaltaysen. Google Art Project.

«Inspo»:

Al igual que yo, esta artista plástica se fija en algunas figuras femeninas de la iconografía cristiana por el hecho de haber sido decapitadas. En su caso toma como referencia a Santa Catalina de Alejandría y a Santa Bárbara. Ambas fueron mujeres juzgadas y exterminadas por tener voz propia. 

No es habitual ver representados a los mártires, en especial a las mujeres, desnudos en el momento de su condena final. Éstos suelen estar representados vestidos y cargados de símbolos de su martirio y muerte. Aparecen vestidos de santos pero acompañados de una espada, una cruz, una rueca, brasas ardientes, una horguera, etc.  

Quiero decir que, si las mártires femeninas normalmente se representan vestidas, peinadas y, hasta coronadas, las imágenes que se salen de esta norma añaden otras perspectivas. Tal vez una visión más humanizada. 

Idea original:

A mi me gusta despojar a las mártires de su santidad. Me gusta verlas principalmente como mujeres y representar su martirio o muerte literal. Así quise bordar esta imagen de Bárbara de Nicomedia, una mujer condenada por unos, santificada por otros y venerada por otros más. 

Susana Guerrero hace lo mismo cuando escoge como inspiración a las mártires decapitadas para su obra. La idea original para su serie “Que no me corten la cabeza” toma la decapitación de estas mujeres como metáfora del juicio y abuso de poder humano. Sus decapitadas con la cabeza entre las manos manifiestan que sólo nosotros mismos somos los que podemos cortarnos la cabeza. Nosotros somos los  jueces. Cargamos en las manos nuestras penas y alegrías. 

La desafortunada e inocente de Santa Bárbara, que seguramente sería una joven adolescente como Greta Thunberg, no tuvo mucha suerte.  Acabó decapitada aunque ese no fuera el destino que su familia le tenía programado ni el que ella deseaba, pero sí temía.

El imperio romano de entonces no permitió que Bárbara viviera su vida en paz porque sus creencias iban en contra. Estaba prohibido ser cristiano, así que fue exterminada. La censuraron, la torturaron y finalmente le cortaron la cabeza, del mismo modo que en épocas posteriores hiciera el cristianismo con todos aquellos que consideraba “herejes” y, como no, igual que todos los sistemas de gobierno siguientes han hecho con individuos e ideas que amenazaban su control político.

Incluso como miembros de una sociedad, dentro de la familia, la ciudad, el estado o hemisferio del mundo que habitemos podemos ser carne censurada, torturada y degollada en sentido metafórico. El bullying escolar a veces acaba en suicidio, los traumas personales nacen muchas veces de la represión familiar y el inconformismo vital de no encontrar lugar en la cultura donde vives. Cruda realidad. 

Bordado:

Esta Bárbara que bordé a mano con hilos reutilizados de antiguos stocks y sobre tela de fibra natural, representa  la injusticia que sufrimos cada vez que nos cortan la cabeza por cualquier motivo que manifieste nuestra manera de pensar, creer y crear.

Desnuda, representando la naturaleza humana, decapitada simbolizando la intolerancia y sosteniendo su cabeza en la mano para defender la dignidad y valentía en rostro del ser libre . 

 

 

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