ECUADOR II: una lección de creatividad.

De vuelta por mi blog.

La última vez que escribí fue en diciembre de 2017 sobre mi primer viaje a Ecuador. Un año después de aquella experiencia vuelvo a ese país y termino el 2018 con nuevas lecciones en mi memoria.

Uno nunca vuelve con lo mismo ni vacío después de haber estado algún tiempo en otra cultura. Viajar o no viajar nos da forma como personas. Si el año pasado Ecuador me enseñó el valor de la naturaleza y la conexión y responsabilidad que tenemos con ella, esta vez me enseñó sobre el potencial creativo que tenemos todos y ésto es una de las cosas que más me fascina en la vida; por eso me abrí este blog y uno de mis propósitos de este año nuevo es no dejarlo a un lado y seguir escribiendo. Así que empiezo con mi propósito contándoles sobre mi segunda visita a Ecuador.

I

El objetivo del viaje fue el de realizar unos talleres de ilustración que organicé junto con mi compañero Damián Vásquez, ilustrador ecuatoriano creador de Disaikner y nuestros queridos amigos José Luís y Tania de la productora cultural ecuatoriana Central Dogma. Queríamos agitar un poco la escena creativa ecuatoriana para hacer detonar el talento de los jóvenes sobre un formato innovador para ellos: una tabla de skateboarding. La experiencia fue increíble.

Calendario e información del Ciclo de talleres en Ecuador durante el mes de noviembre de 2018. Diseñado por Disaikner.

Llegamos a Ecuador en noviembre del año pasado y nuestra primera parada fue la ciudad de Riobamba.Mi cuerpo entero recordó la altura y no me costó tanto adaptarme al clima de la sierra. Hicimos los talleres en La Casa Indígena, un lugar de reunión y asociación de los indígenas de la zona, puesto que Riobamba es la ciudad con mayor convivencia indígena del país. Y ¿por qué ahí? Porque Ecuador es un país muy institucionalizado y todavía muy académico, entonces pensamos que sería buena idea aliarnos con quienes poseen su propio sistema realmente al margen.

No fuimos entendidos como esperábamos, pero eso no impidió que los pocos asistentes desplegaran su creatividad y demostraran  la pasión que les inspira a abrirse paso entre la corriente de lo establecido.

Damián Vásquez impartiendo el taller en la Casa Indígena en Riobamba. Ecuador, 2018. Foto autoría propia.

II.

Con esta primera toma de contacto llegamos a Quito, la capital. Ahí hicimos uso del espacio que nos brindó MediaLab UIO, un laboratorio creativo que fomenta la investigación y la presentación de proyectos relacionados con la cultura, el arte y la tecnología. Nos recibieron con entusiasmo y los asistentes demostraron el interés que existe en la ciudad por asuntos que muevan la cultura, puesto que en Quito pasan más cosas.

Sin embargo no es fácil generar movimiento fuera del “Ministerio de Cultura”, porque todo, absolutamente todo, es aceptado y validado realmente como proyecto cultural de interés siempre y cuando esté bajo el patrocinio del Ministerio. Todo lo impulsado desde fuera del sistema es poco “fiable” para la población y pasa desapercibido. Por tanto, estamos muy agradecidos de haber despertado el interés de quienes acogieron nuestro proyecto y a los que vinieron al taller de la capital.

Resultado final de las tablas pintadas por los participantes al taller en Quito. Foto de Damián.

En Quito pude empaparme un poco de la cultura precolonial tanto de la ciudad como del resto del país visitando su Museo de la Ciudad y el Museo Nacional del Ecuador. Pero una de las mejores experiencias fue visitar La Capilla del Hombre, el museo-casa del pintor contemporáneo Oswaldo Guayasamín, al cual le deberé dedicar un post entero.

III.

Nuestro siguiente destino fue la ciudad de Cuenca de Ecuador, la cual se enorgullece de su conexión histórica con la ciudad de España que le dio nombre; de hecho fue de las pocas ciudades en oponerse a la independencia de la Corona española. Y se enorgullece también del legado cultural y artístico que la misión geodésica francesa del siglo XVIII dejó en la ciudad, o al menos esa es mi teoría para explicar el ambiente bohemio de la ciudad más bonita del Ecuador. No quiero decir que fuera por la presencia europea, pero es que es la única ciudad del país donde el arte y la cultura se expresan fácilmente por medio de colectivos artísticos independientes y no independientes, galerías, centros culturales, tiendas de diseño, turismo, vida callejera, gastronomía, etc.

En Cuenca se puede caminar perfectamente, como cualquier ciudad europea y eso, créanme, es un alivio y privilegio que otras ciudades del país no gozan.

Para realizar los talleres dimos con Salida de Emergencia, un espacio cuyo propósito exclusivo es la de albergar cualquier tipo de proyecto cultural que no encuentra su lugar en la academia. No pudimos encontrar un espacio mejor ni conocer a tales maravillas de personas: sus directores María José y Blasco. Sentimos por fin que hablábamos con alguien en el mismo idioma.

La asistencia de participantes fue la justa para una ciudad de dimensiones pequeñas, pero el talento sobrepasó nuestras expectativas. Entre ellos se encontraban Carla Sanchez (aka Budoka) quien tiene un hermoso estudio que fusiona las artes marciales con las plásticas y Diego Molina (aka Diegumberrto) un ilustrador cuyo talento se está reconociendo en la escena creativa de Ecuador.

Carla Sanchez pintando su tabla. Cuenca. Ecuador, 2018. Foto autoría propia.

Pero eso no fue todo, tuvimos el honor de incluir unas colaboraciones a nuestra “causa” y contamos con una intervención musical del alter ego “ruidoso” de José Luís Jácome: Toj de Nebadon y una performance de Unkul.kix: un dúo que se halla en otro nivel que el resto de los mortales, compuesto por Liberti Nuquez y Edu Velez. (Nota: echadle un ojo al trabajo individual de Liberti que es precioso y “transgresor” a la vez)

Damián Vásquez y Toj de Nebadon juntos. Cuenca. Ecuador, 2018. Foto autoría propia.

 

Performance escénica de Unkul kix. Cuenca. Ecuador, 2018. Foto por Damián.

 

Felices y contentos con los compañeros que colaboraron con Disaikner. Damián, yo, Liberti, Edu Velez, José Luís y Blasco. Salida de Emergencia, Cuenca. Ecuador, 2018. Foto autoría desconocida.

 

Al terminar los talleres de Cuenca, pudimos darnos una escapada y conocer las ruinas arqueológicas de Ingapirca.

 

Nosotros en nuestra escapada a Ingapirca. Yo intentando no morir del mar de altura. Foto por turista desconocido.

Ingapirca significa en lengua quichua “muro del Inca” y las ruinas pertenecen a lo que en su momento fueron los templos dedicados al Sol y la Luna de las culturas precoloniales cañari e inca. A 3000 m.s.n.m me afectó el temido mal de altura y créanme que intenté con todas mis fuerzas mantenerme atenta a las instrucciones del guía.

A pesar de su antigüedad estas ruinas continúan transmitiendo su fuerza sagrada, de hecho todavía es considerado como lugar de culto para los indígenas descendientes del pueblo cañari. Antes de que los incas conquistaran al pueblo cañari, los cañaris formaban una sociedad matriarcal y era la sacerdotisa y su orden quienes tenían la custodia de los templos. El dios Sol se expresaba cada 21 de junio cuando sus rayos entraban al templo y hacía brillar el oro depositado en su honor, dejando claro quién era el único huésped del templo: el dios Sol. Un lugar realmente mágico y de igual sacralidad que los templos de las grandes religiones monoteístas.

IV.

La última parada de nuestro ciclo de talleres de ilustración en Ecuador fue Guayaquil. Su gente cálida y abierta estaba lista para ponerse manos a la obra. Los talleres contaron con el mejor de los feedbacks y gracias a ello se creó un ambiente de intercambio de ideas que dejó a la vista la curiosidad y ansias de creación de los participantes y de Central Worklab. Guayaquil es muy familiar para mi y por ello me sentí como en casa. Además fue un placer contar con unos invitados que aportaron sus experiencias propias para compartir y dar ejemplo a los participantes de que es posible hacer aquello que deseamos, solo hay que hacerlo.

Por nuestra parte, como Disaikner esperamos haber inspirado a todos los asistentes a seguir sus propios proyectos sin importar las circunstancias que los rodean.

Tallerista y asistentes felices y contentos con sus tablas terminadas. Guayaquil, Ecuador. 2018. Foto autoría propia.

V.

Durante toda nuestra estancia en el país tuvimos hermosas oportunidades de tener contacto con otro tipo de creativos que para mí  fueron igual o más interesantes: los artesanos, los vendedores ambulantes y los inmigrantes.

Vivimos creyendo que el arte y la creatividad pertenecen sólo al arte y la creatividad, pero el arte y la creatividad son parte innata de la naturaleza humana y son tan vitales como el oxigeno y la luz del sol. Sin el arte y la creatividad no sobreviviríamos, primero porque nuestra cultura moriría y pasaríamos desapercibidos por el mundo, segundo porque no progresaríamos y tercero, como no progresaríamos, moriríamos de hambre y aburrimiento.

Así lo pudimos confirmar en Cuenca cuando conocimos a Adolfo Idrovo, fabricador de instrumentos musicales tradicionales o a Francisco en Baños, maestro pintor de “tigua”.  En Guano cuando Don Segundo y su hija nos ayudaron a fabricar una alfombra de manera artesanal o cuando Claudio nos explicó que el cedazo que trajeron los conquistadores no es un aparato español sino árabe y más antiguo que todos nosotros, que la artesanía que él hace no es propia de la cultura ecuatoriana sino suya, porque su abuela le enseñó a fabricar los cedazos, pero su cuñada a utilizarlos como elemento decorativo, convirtiéndolo en una nueva superficie donde bordar. El sustento de la vida estos artesanos que conocimos es eso que crean con sus propias manos.

La creatividad de los vendedores ambulantes es digna de admirar también. Creo realmente que la sociedad occidental viviría mejor si se permitiera la venta ambulante. Cualquiera que visite un país “en vías de desarrollo” me entendería, y si no me entiende será porque vive bien conforme con su “bien estar” que, contradictoriamente, no conforma sus “necesidades”. Y es que el arte de quienes tienen el emprendimiento de subirse al transporte público a recitar el mejor poema para describir y persuadir la compra de su producto a los que viajan a bordo, es realmente poderoso y libre.

Por último, el arte de la supervivencia más básica del ser humano brilla por la presencia de los inmigrantes de este lado del globo: los venezolanos, quienes se inventan y crean miles de maneras para poder vivir lo más dignamente posible. Contando sus historias y experiencias, cantando, bailando o tocando en alguna esquina, ofreciendo dulces, pulseras, empanadas a cambio de unas monedas, simplemente pidiendo limosna o limpiando cristales de los coches en el semáforo, haciendo malabares, vendiendo fruta o lo que sea… Todo con una única intensión: vivir.

No sé quién fue el que dijo que el verdadero creativo es aquel que pueda vivir con poco o nada y esto, porque la creatividad no sólo la conocen y desarrollan los artistas, sino todos nosotros.

Me despido presentándoles al artesano autodidacta que robó mi corazón en Cuenca. No me acuerdo de su nombre, pero nunca me olvidaré de sus tronquitos antropomorfos ni de sus objetos de madera.  Stop following stupid people my friends. Hasta pronto.

 

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